Por Daniel Efraín Raimundo.-
Invidorex.- Hace unos días, precisamente el jueves pasado, fui amenazado de muerte por una pandilla encabezada por un tal Félix Montero que se auto proclama como dirigente de los derechos humanos. Fuimos al destacamento de la policía y pusimos la denuncia. En los terrenos en la periferia donde vivimos, un semillero de delincuentes merodea constantemente el lugar sembrando la zozobra y el caos e intimidando a todos los que desean un convivio en paz y bajo los efluvios de la ley en ese mencionado sector.
Precisamente, el cabecilla de toda esa vagabundería, ante la indiferencia gubernamental, ha sido un tal Juan Hubieres. Este ciudadano tuvo la desfachatez de ir a tomar posesión como diputado con un retrato del asesino Che Guevara. Situación que no inmutó a ninguna persona en el hemiciclo. Una falta de respeto al igual que lo hizo el señor Mariguana de un poblado llamado Villa Altagracia. No puede haber respeto en un país donde los lugares sagrados tanto de la Patria como los religiosos se profanan. No ha de esperarse una conducta con un paquete de delincuentes en FENATRANO que la mayoría de sus miembros portan armas letales sin tener permiso alguno. Este nido de grillos ha mantenido a la sociedad civilizada en una zozobra constante. Aquí no se puede caminar después de las seis de la tarde y anda estos rufianes como los dueños del país amedrentando a todo el mundo. A esta situación hay que decirle: ¡Basta ya! ¡Basta ya de todos los desmanes y amenazas perpetradas por Hubieres y su grupo pandillero!
Es una vergüenza para Hipólito Mejía candidato del PRD que tenga a un renegado social de la bancada del PRD, tratando de violentar la propiedad privada cuando se vive según la Constitución de la República en un Estado de Derecho. Aquí en la tierra Duarte no se vive en una tiranía. Aquí se vive y se desea respirar aires de libertad, pero bajo las normas de un Estado de Derecho. Hubieres y sus secuaces no respetan eso. Tienen el tufo de Che Guevara y la Rata de Cojímar que se apropiaron de lo que no era de ellos y han tenido que pisotear la bandera cubana a lo largo de más de medio siglo. No nos alegramos de lo que le pasó a Hubieres, pero el presidente de la República debe mantener a raya todas estas vagabunderías que también están auspiciada por el glorioso partido Revolucionario Dominicano que lo que desean es sembrar el pánico y el caos en este país. Con esto no estamos diciendo que la blandenguería gubernamental no se manifieste ante estos delincuentes que tienen un historial de asesinatos, invasiones de tierras de quemaduras de edificios.
Por lo tanto, pedimos a las autoridades su más enérgica repulsa a estos individuos que vienen desde hace años sembrando el caos y el pánico en las comunidades y residenciales donde antes se percibía el bálsamo espiritual por la magnanimidad de sus conciudadanos, pero que ahora gracias a un vulgar diputado todo se ha ido a pique. Por tal razón, volvemos al frontispicio de este trabajo: Juan Hubieres: ¿un vulgar diputado o un diputado vulgar?
